Mi mujer vive en la ribera del Manzanares, en Madrid. Yo viví nueve años en la capital -entre 1985 y 1993-, también la visito con frecuencia desde entonces, y jamás me había acercado al río. Hasta que, por motivos profesionales, ella se fue a vivir allí hace cuatro años. No era un lugar atractivo, visitable, no se llegaba allí fácilmente. El río era lugar de paso. El Alsa que me llevaba y traía Asturias pasaba raudo por la M30 en su recorrido desde la vieja estación de autobuses de Palos de Moguer hasta la carretera de La Coruña. Y lo que se divisaba, fugazmente, era canal enmarcado por un paisaje de enlaces de autopistas, torres de alta tensión y viviendas de aspecto desordenado y olvidable, Era un entorno inhóspito e inalcanzable para el paseante curioso.
Tenía, además, la referencia del sarcasmo de Quevedo -el célebre verso donde le dice "aprendíz de río"- y las de algunas películas de los sesenta que se desarrollaban en el entorno del río, como "Se necesita chico" de Mercero o la mítica "Sor Citroen", en la que Gracita Morales recibe sus clases prácticas en los aledaños de la ribera del Manzanares. También, desde luego, los magníficos tapices y óleos de Goya, mostrando las romerìa del Santo que, como ahora, se celebra en los aledaños de la capilla, cercana al río.
Me extrañaba en contraste entre lo inhóspito del paisaje urbano por el que yo pasaba y el mucho más agraciado que aparecia en aquellas películas y,no digamos, la bucólica ribera que pintaba el aragonés. Pero nunca reflexioné sobre la trasnformación de aquel paisaje idílico -parece que, en realidad, no lo era tanto- en aquel canal deshumanizado.
No fue hasta que mi mujer fue a vivir allí cuando tuve mi primer contacto -como paseante curioso- con un río -o lo que quedaba de él- rodeado por el marasmo de la obra civil urbana más cara ejecutada en Europa en los últimos años. Aunque ya con la esperanza de ver realizados pronto los renders que anticipaban el aspecto final del río. Me llamaba la atención, en todo caso, una cosa: el silencio. Donde antes había coche y humos, quedaba el murmullo de la represas del río y de las abundantes aves que se acercaban -y se acercan- a él. La vida y la paz habían vuelto aquel río asediado, casi muerto.
Desde hace unos meses los renders son ya realidad y el paseo por el río constituye una grata experiencia. Algunos de los paisajes recién creados tienen un puntito onírico, como la lámina de agua rodeada de granito ilumiada por la luz de la mañana. Otros escenarios son, sin embargo, testigos de las agresiones sufridas por el río y su entorno.
El contacto con el "nuevo río" me llevó, por fin, a pensar sobre él. Y es que la transformación de los paisajes que representó Goya en sus óleos y tapices en lo que se hoy vemos es portentosa. Y tuvo lugar en pocos años. Hacia 1950 aún eran reconocibles los paisajes goyescos.
¿Qué fue lo que pasó? He llevado a cabo una somera -tanto como el río- investigación y el resultado es fascinante, gracias a los magníficos anaqueles digitales de la hemeroteca digital del diario ABC y, desde luego, al foro Urbanity, que tanta y tan buena información proporciona. Es la breve historia de una gestión que ha transformado un paisaje marginal en un paisaje urbano, con un potencial enorme por desarrollar.
En 1943, y tras una canalización fallida llevada a cabo durante los años 20 del siglo XX, se pone en marcha el Organismo Autónomo Canalización del Manzanares, dependiente del Ministerio de Obras Públicas. Su objetivo: canalizar el río a su paso por lo que entonces era el límite de Madrid, desde el Puente de la Princesa al Puente de Andalucía. La obra se financiaría, en parte, con la venta, una vez urbanizados, de los suelos municipales situados en la ribera del río, estando facultada, igualmente, para la exporpiación forzosa de suelo privado localizado a menos de 150 metros de la canalización.
Por tanto, Canalización del Manzanares no sólo encauzó el río, sino que ordenó su entorno. Los objetivos de esa ordenación eran básicamente 1) ordenar la expansión de Madrid hacia el sur y la barrera que suponía el río y 2) dotar de cierto empaque al entorno del río, muy degradado hasta entonces, revalorizando su atractivo residencial, permitiendo visualizar y realzar la cornisa "imperial" de Madrid, objeto de especial atención en la inmediata postguerra.
A finales de los años 40, se habían redactado los proyectos de canalización y el esquema de ordenación de la ribera.
Y en 1950 los trabajos avanzaban a buen ritmo.
El resultado de la obra fue desigual: a principios de los años 60, el tramo comprendido entre el puente del Rey y el estadio del Manzanares estaba "acabado". Esto es, el río había sido canalizado y las riberas urbanizadas y edificadas. El resultado parece que era notable, a la luz de las fotos de la época. Y los titulares, tan jubilosos como los actuales.
El estadio -inacabado, en "ruinas", según los cronistas de la época- marcaba un límite. La canalización estaba terminada, pero no así la urbanización de la zona, que permanece aún llena de escombros, sin arbolado ni urbanización. El crecimiento de la zona norte de Madrid -Mirasierra, Pilar, etc,- desbordó los colectores, que empezaron a verter aguas fecales al río a la altura del Puente de San Fernando. Hacia 1965 son constantes las protestas por el mal estado de las aguas del río y los insectos que atraía. El avatar de jst debe ser de esa época.
En la segunda mitad de los 60 se urbaniza ese segundo tramo de la canalización. Se construyen nuevas viviendas y se lleva a cabo el parque de la Arganzuela, inaugurando en 1969 (creo). Aprovechando esta urbanización, se mejoran los colectores y se pone en marcha de depuradora de Viveros, así como dos puentes que alivian el tráfico del de Toledo, que se peatonaliza. Se prevé alargar la canalización hasta el puente de San Fernando al Norte y hasta el FFCC de Andalucía al sur. La ampliación nunca se llevó a cabo.
La canalización río y la urbanización de su entorno están terminados. La M-30, inaugurada en 1974, convierte el "delicioso" paseo proyectado en una autopista. Desconozco el aspecto final de la urbanización entre 1969 y 19¿72? en que se convirtió lo que era un bulevar en autopista.
Canalización del Manzanares se disolvió en 1985, 42 años después de su constitución. El balance a su labor es más bien crítico.
Por tanto, Canalización del Manzanares no sólo encauzó el río, sino que ordenó su entorno. Los objetivos de esa ordenación eran básicamente 1) ordenar la expansión de Madrid hacia el sur y la barrera que suponía el río y 2) dotar de cierto empaque al entorno del río, muy degradado hasta entonces, revalorizando su atractivo residencial, permitiendo visualizar y realzar la cornisa "imperial" de Madrid, objeto de especial atención en la inmediata postguerra.
A finales de los años 40, se habían redactado los proyectos de canalización y el esquema de ordenación de la ribera.
Y en 1950 los trabajos avanzaban a buen ritmo.
El resultado de la obra fue desigual: a principios de los años 60, el tramo comprendido entre el puente del Rey y el estadio del Manzanares estaba "acabado". Esto es, el río había sido canalizado y las riberas urbanizadas y edificadas. El resultado parece que era notable, a la luz de las fotos de la época. Y los titulares, tan jubilosos como los actuales.
El estadio -inacabado, en "ruinas", según los cronistas de la época- marcaba un límite. La canalización estaba terminada, pero no así la urbanización de la zona, que permanece aún llena de escombros, sin arbolado ni urbanización. El crecimiento de la zona norte de Madrid -Mirasierra, Pilar, etc,- desbordó los colectores, que empezaron a verter aguas fecales al río a la altura del Puente de San Fernando. Hacia 1965 son constantes las protestas por el mal estado de las aguas del río y los insectos que atraía. El avatar de jst debe ser de esa época.
En la segunda mitad de los 60 se urbaniza ese segundo tramo de la canalización. Se construyen nuevas viviendas y se lleva a cabo el parque de la Arganzuela, inaugurando en 1969 (creo). Aprovechando esta urbanización, se mejoran los colectores y se pone en marcha de depuradora de Viveros, así como dos puentes que alivian el tráfico del de Toledo, que se peatonaliza. Se prevé alargar la canalización hasta el puente de San Fernando al Norte y hasta el FFCC de Andalucía al sur. La ampliación nunca se llevó a cabo.
La canalización río y la urbanización de su entorno están terminados. La M-30, inaugurada en 1974, convierte el "delicioso" paseo proyectado en una autopista. Desconozco el aspecto final de la urbanización entre 1969 y 19¿72? en que se convirtió lo que era un bulevar en autopista.
Canalización del Manzanares se disolvió en 1985, 42 años después de su constitución. El balance a su labor es más bien crítico.
Me parece una interesante y poco conocida historia de gestión urbanística, con resultados desiguales. De no haber sido por la M30 quizá hubiera resultado un bonito paseo. Pero aún así, el entorno, más allá de las limitaciones del río, no resultó estimulante. Ni siquiera a la altura de lo proyectado. ¿Por qué?
Aquí ya no entramos en territiorio de hechos sino de hipótesis.
En todo caso, creo que podemos extraer algunas lecciones de una experiencia de gestión con tanta trascendencia, desarrollada a lo largo de tanto tjempo, una aventura de más de 30 años:
1. La fórmula de gestión de rentabilizar los solares de la ribera para financiar parcialmente la canalización, era básicamente correcta, a mi juicio. Es más, quizá podía haberse recuperado, siquiera en parte, para Madrid Río, recuperando algunas alineaciones perdidas en la zona del Puente de Toledo. Por cierto, aún quedan solares sin edificar junto al puente de Andalucía (¿a quién pertenecen?).
1. La fórmula de gestión de rentabilizar los solares de la ribera para financiar parcialmente la canalización, era básicamente correcta, a mi juicio. Es más, quizá podía haberse recuperado, siquiera en parte, para Madrid Río, recuperando algunas alineaciones perdidas en la zona del Puente de Toledo. Por cierto, aún quedan solares sin edificar junto al puente de Andalucía (¿a quién pertenecen?).
2. La ordenación propuesta para la zona tampoco era descabellada, salvando las dudas sobre la anchura del paseo de ribera. Quizá se echa de menos una mayor conexión entre las dos orillas, confiada, básicamente, a los puentes ya existentes. Ejes transversales que eviten el efecto frontera del río. Y la relación de los puentes con la avenida del Manzanares, quizá no bien resuelta.
3. ¿Qué falla entonces? Quizá a) el empeño en llevar la ciudad mesocrática hacia el río, que fué siempre una zona marginal de la ciudad. En contradicción con el plan Bidagor, que reserva las áreas industriales al sur de la ciudad. Y, más importante, a contracorriente de la expansión natural de la ciudad. Y tanto más cuanto más aguas abajo del puente del Rey. Por otro lado b) pretender crear barrios mesocráticos en esa zona marginal, separada de la ciudad por industrias, ferrocarriles, etc. danto como resultado un paisaje inconexo, tanto por el tiempo transcurrido entre unas y otras edificaciones -pasan 20 años entre los primeros bloques junto al Puente de Segovia y los ya citados de Antonio López- como por la distinta calidad de los mismos -aceptable los primeros, detestable los segundos-. en función del mercado al que iban dirigidos. Y ese tiempo transcurrido no es casual, sino consecuencia de la dificultad de acercar la ciudad hasta el río. Además c) las distintas tipogías de manzana -cerrada, abierta- manteniendo edificabilidad, añaden un plus de heterogeneidad a lo que podía haber sido un paseo con alturas y alineacion es uniformes. Y para rematar e) canalizar y represar un río que, durante los años críticos de la urbanización padece una contaminación creciente, con lo que, en vez de atraer, retrae. El paso del tiempo, que se deja ver en el descuido de los edificios y el estadio tampoco contrinuyeron a mejorar las cosas. Tampoco la anarquía de cierres de terrazas y balcones -tan madrileña- o la proliferación de aires acondicionados como verrugas de fachada (otro problema, mñas recinete en este caso, de nuestra capital).
4. En lo positivo, cabe pensar qué hubiera sido del Manzanares sin la Canalización del Manzanares. Y sin la financiación del Estado, que hata 1965 iba poniendo 2/3 de la inversión (el tercio restante por venta de solares).
En este sentido cabe una reflexión sobre el papel del estado en el urbanismo madrileño, que tal podría ser más ambicioso en su condición de estratégico para la imagen y promoción de la marca España. Así cabe reflexionar si el estado debió implicarse en Madrid Río -especialmente tras el desbarajuste que causó con la M-30 ne la zona, de tan difiicl cicatrización- pero también en elementos simbólicos de la ciudad, con impacto mundial, como el eje Prado-Recoletos-Castellana (índependientemente de la OPCH) que no puede estar al albur de disoutas más o menos personalistas entre administraciones. O el acondicionamiento urbanístico de los accesos a la ciudad -el ejemplo de la A-6 y Arco del Triunfo es sangrante, lo ´deshumanizado y degradado de un eje que podría ser belo y monumental- el entorno de los museos nacionales, etc. manteniendo siempre las correspondientes compoetencias delegadas de urbanismo en el ayuntamiento y la comunidad, desde luego, pero buscando acuerdos que, a buen seguro, iban a ser bienvenidos. Y más cuando se está hablando de restañar heridas en el tejido urbano causadas, generalmente, por la administración central.
Y Madrid Río es una evidencia
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