lunes, 14 de noviembre de 2011

E-comercio y ciudad 2.0.

El otro día cenamos con unos amigos. La cena, además de sabrosa, dio pie a una interesante conversación. Y surgió el asunto de ls TIC y, en cincrato, del comercio on-line. Nuestra anfitriona nos comentaba cómo, en el largo plazo, puede acabar con buena parte del comercio tradicional.

Y claro, si acaba con buena parte del comercio tradicional, cambiará también, en buena medida, la fisonomía de nuestras ciudades. O, al menos, de sus zócalos comerciales.

Resulta que el comercio electrónico supone ya un 10% de las ventas totales en añgunos países, como los Estados Unidos, Reino Unido o Alemania.

Online share of retail trade 2010

Es más, las ventas al por menor en locales tienden a bajar desde hace unos años. Sí, claro, la crisis. Pero, sin embargo, las ventas por canal electrónico crecen año tras año, imparables. Es más, si las ventas al por menos crecen es debido al auge del comercio electónico. En los EEUU el porcentaje de venta de ropa a través de internet alcnlza ya el ¡16%! del total. Y lo que le queda...

Forecast Growth in Online Sales 2011

Increase Online Sales 2010-112011 online share of all retail business
UK14.0%12.0%
Germany15.0%9.0%
France24.0%7.3%
Italy20.0%3.9%
Spain 19.0%3.5%
Benelux20.4%5.1%
Norway22.0%8.1%
Sweden22.1%6.9%
Denmark16.0%8.0%
Switzerland19.8%8.7%
Poland33.5%3.1%
Average Europe19.6%5.5%


Como vemos, España, aunque algo rezagada, se está incorporando con fuerza a este canal de compra. Para esta campaña navideña se espera un incremento del 19% en ls ventas, en la media de la UE.

Naturalmente, el comercio electrónico afectará a la venta tardicional al detalle. Muchos de los comercios que han cerrado por la crisis jamás volverán a abrir.  Serán innecesarios. Empieza a notarse con fuerza en la banca, pero pronto veremos como Cortefiel, Zara y tantos otros reducen sus locales. Por no hablar de supermercados y grandes superficies, ya muy tocadas por la crisis y los nuevos hábitos de consumo.

Muchas de estas tiendas, aunténticos puntos de encuentro, desaparecerán y dejarán sus escaparates a la carteleria o a un bonito paredón con un cartel de "se vende".

Y todo ello, a contrapelo no ya de la estética urbana,  sino de los paradigmas sobre sostenibilidad urbana, defensores devotos del pequeño comercio como estructurador de la vida social, de calles amigables donde la gente se encuentra.

En España, siempre estarán los bares para animar las calles. Y las peluquerías. Y, desde luego, las tiendas que vendan productos perecederos: el pescado, la carne, la fruta, tal vez el pan... La costumbre española, mediterránea, de vivir en la calle no desapaecerá fácilementte. Pero no es menos cierto que los españoles no hemos acostumbrado a las grandes superficies y dejado de lado el pequeño comercio con mucha mayor facilidad que italianos o griegos. En eso, somos más nórdicos que mediterraneos. Pero los periódicos serán digitales o no serán (excepto los domingos). Los kioscos irán despareciendo, quedarán las chuches. Y las tiendas de moda. Y las de muebles....Los nuevos barrios apenas tienen comercio. Antes, la llegada de los nuevos vecinos era acompañada por la persencia de videoclubes, bancos, supermercados y bares. Y alguna tienda de muebles. Los dos primeros están muertos. A manos de internet. Y de la crisis. Las tiendasd de muebles, a manos de alguna multinacional sueca. Quedan los supermercados y los bares. Que serán los últimos en morir.

Tengo que darle alguna vuelta al asunto. Creo que los urbanistas no están al tanto del asunto. Y es clave para configurar el futuro de nuetras calles. Los supermercados ya han cambiado su aspecto: en muchos barrios e incluso villas metropolitanas, el pequeño comercio casi no existe.  Villas sin pescadería o carnicería. Ya es real, pero era impensable hace pocos años. El año pasado trabajé en la redacción del plan estratégico de una villa metropolitana. Y uno de los problemas que detectamos fue, precisamente, el desangelado aspecto de algunas de sus calles, vacías de comercio y llenas de locales tapiados. las calles sin actividad alejan a los viandantes, convirtiéndose en meros lugares de paso. Hoscos, desagradables e inseguros. Y, cada vez, mñas degradados. Es un círculo vicioso.Sus residentes, muchps de ellos recién llegados, compran en los centros comerciales cercanos.

Ahora estamos ante la versión 2.0 del despoblamiento comercial de las ciudades. Por tanto, habrá que reflexionar sobre cómo puedem afectar las nuevas tecnologías al aspecto urbano. Y a las formas de relación.. Preguntarse qué hacer con una pieza clave -por su rentabilidad, por su viisbilidad, por su funcionalidad- de nuestro urbanismo -y muy en especial, del español- como son los bajos comerciales. Cuántos se necesitarán. Dónde. Para qué. Muchos nuevos barrios ya no ocupan sus bajos. Ya están en el urbanismo 2.0. Y, ya digo, no es la crisis, No es un fenómeno coyuntural. es estructural. Nuestras calles quizá no vuelvan a ser cómo  fueron.




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