Me preguntaba en estos días postelectorales por un leit motiv que ofrezca coherencia a los resultados del 20N. El pasado martes, me hicieron una entrevista televisiva, y sentí que no había sido capaz de dar con esa clave.
La respuesta obvia es el rechazo al gobierno de Zapatero (en adelante ^^). Pero, claro, es algo demasiado simple. Y evidente. Tampoco parece exactamente un rechazo a sus políticas económicas. Si su gobierno, en un giro copernicano, pasó del mantra del gasto al del ahorro, es previsible que, con el Partido Popular en el gobierno, los "recortes" sean aún mayores. Es más, los avances de CiU en Cataluña o del Partido Popular en La Mancha y Galicia -siempre espectaculares y partiendo de un nivel de voto ya elevado- parecen indicar que, pese a una gestión de ahorros polémica, que ha levantado protestas difundidas con profusión, los "recortes" no disuaden al votante, sino que lo animan.
El caso de Madrid, donde se mantiene el voto al Partido Popular, incrementando porcentaje sobre voto escrutado, es también significativo. Y, desde luego, si el giro hacia el ahorro de ^^ fuera causa de tanto rechazo, no tendría explicación que unos 800.000 votantes del PSOE en 2008 eligieran al PP en 2011. Creo que los electores han asumido que viviemos muy por encima de nuestras posibilidades. Y de ahí que se asuma también la necesidad de ahorrar y de sacrificarse -hasta cierto punto- en pos de un futuro mejor.
El caso de Madrid, donde se mantiene el voto al Partido Popular, incrementando porcentaje sobre voto escrutado, es también significativo. Y, desde luego, si el giro hacia el ahorro de ^^ fuera causa de tanto rechazo, no tendría explicación que unos 800.000 votantes del PSOE en 2008 eligieran al PP en 2011. Creo que los electores han asumido que viviemos muy por encima de nuestras posibilidades. Y de ahí que se asuma también la necesidad de ahorrar y de sacrificarse -hasta cierto punto- en pos de un futuro mejor.
Tampoco está la causa en el paro escalofriante al que hacíamos referencia en la primera entrada de este blog. O no en el paro en sí mismo. Siempre he pensado que lo que acabó con González en el 96 no fue la corrupción, como muchos dicen, sino el desempleo. Y, desde luego, el desempleo ha desgastado a ^^. Pero no creo que explique, por sí mismo, el abismo en el que se ha metido el PSOE. Tampoco el malestar de millones de familias que, trabajando, han visto mermar sus ingresos o perciben un riesgo cierto de que ello suceda.
Por tanto, la clave está en otro sitio. Y me la dió Eduardo Punset, entrevistado en algún programa de televisión cogido al azar. "La gente quiere gobierno". Pues claro. Equiliquá. Áhí está la clave. Y ahí está el leit motiv de estas elecciones. La ciudadanía quiere un gobierno que gobienre. Con claridad, con un programa, con el "plan" que repetía Rajoy. Coherentemente. Con realismo. Con sinceridad.
Lo que no quiere la ciudadanía -o la mayoría de ella- es un gobierno que no gobierne. Y el gobierno de ^^ ha dado bandazos antológicos en asuntos que constituyen claves de bóveda de cualquier gestión: sea la política antiterrorista -del pastel a la represión- sea la política exterior -de aquella olvidada Alianza de Civilizaciones al Escudo Antimisiles- y, por supuesto, la crisis económica. Primero no era tal, luego sí. Primero nuestro sistema financiero era una roca. Granítica. Luego roca, pero porosa. Y, al final, arena de playa que se lleva una pequeña ola. Y el giro copernicano: de los planes de gasto, de los incrementos salariales a los funcionarios y los cheques bebé y vivienda y las deducciones fiscales a todo lo contrario: tijeretazos a los sueldos públicos de dejar temblando, más impuestos, más deudas, más...¡¡¡Desgobierno!!! Y sin que se aprecien resultados -positivos- en las cuentas familiares. O en el empleo.
Tampoco sirve eso de que cualquier medida es buena para la ciudadanía por el mero hecho de tomarla "ellos". Tampoco ofrecer una cosa y la contraria, como hacía el candidato. Con frecuencia, ^^ y los miembros de su gobierno y su partido apuntaban por ahí (quizá sean estos dos de los motivos de la decadencia socialdemócrata: no se puede tocar la campana y estar en la procesión, ni es posble ahorrar sin ahorrar).
La ciudadanía quiere un gobierno que gobierne. Que le proporcione estabilidad, seguridad. Y algo de libertad. Si por ello hay que reducir gasto, que se haga. Pero que se haga ya, no con medias trintas. No bailando la yenka (izquierda, derecha, delante, detrás). Por eso ha salido reforzada CiU -pese a una gestión tan controvertida y antipática- o el PP en Galicia o La Mancha, donde los recortes han sido del 20% del presupuesto. Y Madrid, donde más de la mitad del electorado ha dado su voto al Partido Popular. En estas regiones hay gestión. Hay gobierno. Por desagradable que sea. Pero ofrecen, al menos, una esperanza.
Y, sensu contrario, podría explicar parte del descalabro -quizá no tanto- de Foro de Ciudadanos en Asturias, cuya gestión y,sobre todo, su línea política, su programa, no se divisa. O, incluso, el bajón del PSE en el País Vasco, aunque ahí entramos ya en territorios algo más resbaladizos. Y no sólo por el txirimiri.
Por tanto, la ciudadanía -o buena parte de ella, tal vez el 55% de votantes que suman el PP, UPyD y CiU- está dispuesta a asumir sacrificios. El gobierno que nos hemos dado tendrá legitimidad para ahorrar hasta, casi, la racanería. Pero a a cambio de prosperidad futura. Intuyo que sólo durante dos años, a lo sumo. A partir de entonces, se exigirán resultados.
Así que, manos a la obra...y buen gobierno.
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